Postboda en Tenerife: Irina y David en Almáciga

Dicen que el amor verdadero es como el mar: inmenso, impredecible, capaz de regalar los momentos más serenos y también de poner delante las mareas más difíciles. Con Irina y David lo comprobé en una tarde en Almáciga, con la arena negra bajo los pies y el Atlántico enfrente.

A veces, cuando todo parecía seguro, llega una tormenta y arrastra a dos personas a lugares donde no saben si volverán a encontrarse. Y, sin embargo, ocurre: dos orillas que parecían separadas vuelven a tocarse, dos almas que se soltaron vuelven a elegirse.

Por eso esta no es solo una sesión de fotos. Es una postboda en Tenerife que celebra algo más grande que unas fotos bonitas: el poder de las segundas oportunidades, el valor de mirar atrás sin rencor y la belleza inmensa de volver a empezar cuando el corazón, por fin, sabe el camino.

Las fotos que comparto aquí son una selección de la sesión, no la sesión completa.

La sesión: del mirador a la arena negra

Empezamos en el mirador de madera sobre el Atlántico, con las rocas y el oleaje abajo. Irina, con su vestido blanco de encaje y el velo, y David, con traje azul claro y chaleco azul, se abrazaron, se miraron y posaron sonriendo, entre planos amplios y primeros planos junto a la barandilla.

Después bajamos a la playa de arena negra de Almáciga, ya con la luz del atardecer. Caminaron de la mano por la orilla, se abrazaron y se besaron frente al mar, con el reflejo en la arena húmeda y el acantilado verde al fondo. Hubo de todo: el dip sobre la arena, el vestido ondeando al correr, el velo volando en horizontal con el viento y ese momento en que se miran y se ríen sin posar, como si no hubiera cámara delante.

¿Qué es una postboda?

A estas sesiones se las llama postboda (algunos escriben posboda): una sesión con los trajes de novios, días o semanas después de la boda, sin los nervios ni los horarios del gran día. Solo la pareja, un lugar que les diga algo y tiempo para que las fotos salgan de verdad.

Si están pensando en la suya, pueden ver los packs y precios de boda o escribirme y la planeamos juntos. Y si lo que buscan es una sesión en Anaga sin ser boda, aquí tienen la sesión de fotos en Anaga.

Como fotógrafo de bodas en Tenerife, lo que más me gusta de estas sesiones es esto: que no hace falta inventar nada. Basta con estar, mirar y dejar que la historia se cuente sola. Irina y David lo hicieron así, y estas fotos son la prueba.

Esta historia la compartí primero en Instagram, y aquí queda ampliada, con una selección de las fotos originales de la sesión.

¿Quieren una postboda así? Escríbanme por WhatsApp y la planeamos.

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