Hay días que no te esperas.

A mí me sonó el teléfono. «Somos 8, La 2. ¿Te vienes a hablar de fotografía de bodas?»

Y claro, fui. Porque no todos los días te llama la televisión para que cuentes a media Canarias a qué te dedicas.

Cinco minutos. Eso duró la entrevista. Cinco minutos con Raquel, un pantallón enorme mostrando mis fotos a mi espalda, y la sensación de que aquello pasaba volando.

Dije cosas. Algunas bien. Otras seguro que las diría mejor ahora. Pero lo que no me dio tiempo a desarrollar fue justo lo que más me preguntan las parejas cuando nos sentamos a tomar ese primer café:

«Vale, Vicente, ¿y cómo sé yo que tú eres el fotógrafo adecuado?»

Así que aquí va. Lo que no cupo en cinco minutos.

1. No contrates solo fotos bonitas. Contrata una historia.

Vale, todos queremos las fotos bonitas. Es lo primero que miras. Pero el día de la boda no es un catálogo. Es una historia con principio, medio y final. Con nervios, risas, lágrimas y un tío que llevas años sin ver bailando como si no hubiera mañana.

Un buen fotógrafo no solo captura planos bonitos. Te cuenta lo que pasó. Cuando dentro de diez años cojas el álbum, deberías poder leer ese día. No solo verlo.

Pregunta: ¿me entregas una selección o la historia completa?

2. Tomaros un café antes de firmar nada.

Esto lo conté en la entrevista y lo repito siempre.

El día de la boda voy a ser un extraño en uno de los momentos más íntimos de tu vida. Si no hay química, se nota. Si el fotógrafo te incomoda, se nota. Si no te cae bien, se nota en cada foto.

Un café de media hora te dice más que 20 reseñas de Google. ¿Te escucha? ¿Te entiende? ¿Os reís? Eso el día de la boda vale oro.

3. Pregunta por lo que no se ve en el portfolio.

Todos enseñamos nuestras 20 mejores fotos. Pero una boda es mucho más que eso.

Pregunta: ¿Tienes contrato? ¿En cuánto tiempo entregas? ¿Tienes copias de seguridad? ¿Qué pasa si te pones enfermo?

Si el fotógrafo titubea con esto, mal asunto. Las fotos bonitas las hace cualquiera. La profesionalidad no.

4. Si te casas en Canarias, que conozca el terreno.

Y aquí va lo que más orgulloso me siento de defender.

Tenemos un plató natural que es una locura. El Teide al atardecer. Las estrellas sin contaminación lumínica. Playas escondidas. Cuando una pareja me dice «queremos fotos de postboda en Tenerife así», y me señalan una foto del Teide con el cielo violeta, sé exactamente a qué hora ir y dónde colocarnos.

Eso no lo trae nadie de fuera en la maleta. Y marca la diferencia entre una foto bonita y una foto que cuelgas en el salón el resto de tu vida.

5. Que el estilo encaje contigo. No con Instagram.

Hay modas. Siempre las hay. Filtros que se llevan un año y desaparecen.

Busca un fotógrafo con un estilo que te emocione ahora… y que intuyas que te emocionará dentro de 15 años. Lo atemporal no pasa de moda.

Esto es, en resumen, lo que le diría a cualquiera que se esté planteando elegir fotógrafo de bodas en Tenerife. Lo que le digo, de hecho, a las parejas que se sientan conmigo.

¿Y la tele? Pues la tele fue un regalo. Una excusa para contar lo mío en voz alta, con algo de vértigo, y con la suerte de que detrás mía fueran pasando imágenes que me recuerdan por qué hago esto.

Si estás en ese punto, dando vueltas, mirando perfiles, sin saber muy bien por dónde tirar, nos tomamos ese café y hablamos.

Aquí la entrevista completa:

¡Compártelo!